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La inteligencia artificial y el nuevo escritor fantasma

Imagen de libros

Me pregunto si la inteligencia artificial es el nuevo escritor fantasma de nuestro tiempo. Ya hay en el mercado de la autoedición libros firmados por personas que, en realidad, no los han escrito ellos. ¿Ocurre igual con las editoriales que se dicen serias?

Tengo motivos para desconfiar de los grandes grupos editoriales y empiezo a sospechar que, si no lo han hecho ya, podrían hacerlo en un futuro cercano: poner a la venta libros escritos por una IA pero firmados por personas de carne y hueso.

El objetivo de una editorial es vender cuantos más libros mejor y es legítimo. He escuchado que muchas eligen a sus autores nuevos por el número de seguidores que tienen en las redes sociales y no por la calidad de sus obras.

Cuando el autor que tenga miles de seguidores en una red social no sea un humano sino un bot creado por una máquina, ¿cuál es el freno que impedirá al comerciante vender los libros escritos por este?

En estos tiempos en los que vivimos, la pasta es siempre el primer objetivo y razón de ser de casi todo, así que he decidido no volver a comprar un libro de ficción de un autor nuevo o desconocido a quien no conozca personalmente.

El valor de las editoriales independientes

Me cuesta más trabajo sospechar (de momento) de libros de ensayo, poesía o reportajes de no ficción. Me parecen más difíciles de “falsificar”, si se me permite la expresión.

Y además confío en que las editoriales independientes, que en este escenario pueden estar jugándose su credibilidad, hagan algún movimiento en común para garantizar a sus lectores que venden libros escritos por personas: un control de contenido eficaz y transparente y colocar en cada ejemplar un sello común que lo garantice.

No estoy para nada en contra de que se pongan en el mercado libros escritos por una máquina, sino de que lo hagan pasar como escrito por una persona. No me gusta que me den gato por liebre.

Si una marca como Youtube exige a los creadores que indiquen que sus vídeos están hechos con IA (y si no lo hacen, sus propios algoritmos lo marcan como tal), los grandes grupos editoriales que quieran vender libros escritos por ella pueden y deben indicarlo claramente en sus portadas.

Mientras eso no ocurra, mi presupuesto para comprar libros nuevos se reducirá al mínimo imprescindible.

Foto: Krišjānis Kazaks


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