Saltar al contenido

Kike Marín y Fernando Batista, dos amigos unidos por el arte

Imagen de la exposición de Kike Marín y Fernando Batista

Puestos a buscar un símbolo del placer efímero, la frescura y la alegría, las elegidas bien podrian ser las fresas, con su pasional y colorida manera de afirmar el triunfo de la primavera.

Escribir una frase en torno a ellas, con o sin propósito, quizá sin saber que eran palabras de despedida, no les resta valor como afirmación vital, de la plenitud del disfrute de la vida.

Algo así ocurrió. Justo a nuestro lado. Hace menos de un año, cuando murió al pintor gaditano Kike Marín (Cádiz, 1959-2025). En la tablet en la que trabajaba dejó escritas estas últimas palabras: “Me voy a coger fresas”.

Esta primavera han sido las escogidas para titular la exposición que ha montado la galería particular de Alfonso Arenas en San Fernando, Espacio Uno, con obras del pintor y de uno de sus mejores amigos, Fernando Batista (Cádiz, 1959).

Hay que recordarlo porque nos cautivó

El día de la inauguración se juntaron allí los hermanos y familiares de Kike Marín, también amigos suyos “de toda la vida” y creadores gaditanos como Miguel Angel Valencia. Fue él quien ensalzó la figura de un pintor que es necesario recordar “porque nos cautivó”.

Fernando Batista comentaba aquella tarde cómo le gustaba ver sus cuadros expuestos junto a los de su amigo, charlaba con unos y otros, explicaba los cuadros, contaba anécdotas y se hacía fotografías con la paciencia y solidez que reclama un momento especial como este.

Batista y Marín fueron en 1989 los creadores y primeros directores del Mercado del Arte que cada Navidad acoge el Colegio de Arquitectos de Cádiz.

Valencia recordó que cada mes de diciembre le gustaba acercarse hasta allí para sorprenderse con las nuevas creaciones de Marín, con “sus locuras”, con su forma de a crear siempre “algo diferente”. “Era un placer todos los años”.

Su sonrisa, su forma de pintar y su forma de pensar a través de la pintura que creaba, cualidades que destacó Valencia, pueden verse en las obras escogidas en esta ocasión. Quién sabe si será la última oportunidad de ver las obras de ambos juntas en un mismo lugar.

Estilos complementarios

En la sala se entrelazan los cuadros de ambos con sencilla fluidez, a pesar de que Marín se sentía más atraído por la abstracción y Batista por el arte figurativo.

Hay que agradecer la experiencia como galerista de Alfonso Arenas, que ha ordenado las obras con su personal forma de interpretar cómo debe ser una exposición de arte.

Las obras esquemáticas y abstractas de Marin se suceden junto a los cuadros figurativos de Fernando Batista, de mayor tamaño, llenos de colorido, que a veces recuerdan el estilo del pintor británico David Hockney, uno de los artistas seguidos por Batista desde su juventud.

Varias de las obras expuestas quí por ambos pudieron verse en la primavera de 2023 en la exposición “La vía Luchy” celebrada en la Sala Rivadavia de Cádiz.

La artista Neves Seara, que comisarió aquella exposición, escribió (Cuadernillo Rivadavia nº10) de ambos artistas: “Son dos, y cuando se unen forman un tercero. Crean al unirse una nueva obra llena de vida, color, empatía, complicidad y sensualidad”.

Y en medio de toda esta complicidad y colorido vital cuelga en la pared, como un pequeño retrato familiar requisado del aparador del salón para exponerlo aquí, una fotografía del actor y director de cine James Franco, testigo mudo de los visitantes que pasan y de las obras más críticas de Marín, situadas justo enfrente de su mirada detenida.

El punto crítico

Mario Luis, Luchy, estudiante de medicina puertoriqueño conoció a ambos artistas en Cádiz y los invitó a pasar una temporada en su casa del Caribe. Allí nacieron los cuadros de Fernando Batista expuestos esta primavera en Espacio Uno.

De Marín se han rescatado también algunas obras que expresan su crítica del mercado del lujo, con una serie de creaciones en las que, sobre un panel formado con logos de la marca Vuitton se pueden leer letras sueltas que el espectador tiene que ordenar para leerlas y entenderlas.

De esa mirada surgen frases como “Banalización del arte”, “Explotación”, “Desigualdad” o “Defraude”. Y una obra de más tamaño en la que se lee “Me cago en Louis Vuitton”.

Porque las fresas, rojas, dulces, frescas, vivas y alegres, también son ácidas.

Exposición Me voy a coger fresas de Kike Marín y Fernando Batista
Galería Espacio-Uno. Calle Real, 128. San Fernando (Cádiz).
Hasta el 8 de junio
Horario: lunes a sábado de 18:30 a 21:00 horas.
Cita previa: whatsapp 654 900 078

Para recibir nuestros reportajes y otras sugerencias, suscríbete a la newsletter quincenal 👇🏻

Si te gustó, comparte en redes; si te resulta útil, resume con la IA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.