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La vigente inconsciencia: Los hombres huecos de T.S.Eliot

El infierno de Dante visto por Gustave Doré

Se cumplen en 2025 cien años de la publicación de Los hombres huecos del poeta T.S.Eliot. Releo la versión del poema en español que tradujo José María Valverde y siento una mezcla de alivio e inquietud al comprobar en sus palabras que la inconsciencia (o ignorancia si lo prefieren) sigue tan vigente ahora como lo estuvo entonces.

Pueden variar los motivos o las causas, pero el resultado no. La descripción que hace de ellos Eliot en la primera estrofa no puede ser más actual: “Somos los hombres huecos / somos los hombres rellenos / apoyados uno en otro / la mollera llena de paja. ¡Ay!”

Y aunque la imagen pueda parecer meramente simbólica, tiene una referencia extraída de la realidad británica que explico más adelante.

En general, el poema está construido con ese tono árido y desesperanzado de La tierra baldía – que Eliot había publicado tres años atrás –, una de las obras que le consagró entre los grandes poetas de la lengua inglesa, muchos años antes de que ganara el Premio Nobel de Literatura (1948).

Recreando a Dante

Los hombres huecos describe en apenas cinco poemas el deambular de estas personas en el otro mundo, un lugar triste y sin esperanza que los estudiosos han relacionado con el tercer canto de la Divina Comedia de Dante.

Los huecos protagonistas de Eliot caminan en un lugar parecido: una “tierra muerta” donde estrellas declinan: “no hay ojos aquí / en este valle de estrellas que mueren”. Pero el parecido no se limita a la descripción o el tono, pues ambos poemas reflejan hay un profundo sentido religioso.

Comparten un paisaje estremecedor. Lo anticipa el verso del florentino inscrito en las puertas del infierno: “Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza”.

Y ambos lo protagonizan gentes inconscientes y/o ignorantes. Virgilio le dice a Dante, impresionado al leer la inscripción citada: “Hemos llegado al sitio que te he dicho/ en que verás las gentes doloridas/ que perdieron el bien del intelecto(las negritas son mías).

Intuyendo el espíritu del siglo veinte

La época en la que Eliot escribió Los hombres huecos, conocida posteriormente como los felices años veinte, no parece concordar con el carácter ceniciento de su contenido.

Aunque quizá fuera el poeta quien no se encontraba del todo a gusto en el espíritu de aquel tiempo, con las heridas aún abiertas de la I Guerra Mundial o, en el terreno personal, el matrimonio fallido con su primera esposa, Vivienne Haigh-Wood, su renuncia a la nacionadidad estadounidense y su conversión al anglicanismo.

En todo caso, sus versos, tanto en Los hombres huecos como en La tierra baldía resultarían premonitorios; trascurrido un siglo largo de su creación, llegaron a captar el auténtico zeitgeist del siglo veinte, una centuria marcada por la sangre y el horror de dos guerras mundiales y la posterior guerra fría con sus coletazos a destiempo.

Intución visionaria del poeta llamado de la melancolía gris, de imágenes ásperas que ya se observan en poemas anteriores como Rapsodia de una noche de viento, incluido en Prufock y otras observaciones (1917): “La memoria arroja y deja en seco / una multitud de cosas retorcidas; / una rama retorcida en la playa, / devorada, lisa y pulida / como si el mundo rindiera / el secreto de su esqueleto / rígido y blanco.”

Y sobre todo en el ya citado La tierra baldía. Un verso más como ejemplo: “no hay ni silencio en las montañas/ sino seco trueno estéril sin lluvia”.

Joseph Conrad y Guy Fawkes

Los hombres huecos cita en su epígrafe la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas, quizá la más famosa de su autor. El libro, que narra las peripecias de Marlow en busca de Kurtz en el interior de África, se había publicado en 1899 y, aunque no tuvo demasiado éxito, atrajo sin duda a Eliot.

Ya había pretendido incluir un epígrafe de esta novela en La tierra baldía, pero su amigo y poeta Ezra Pound, que leyó el libro antes de su publicación, se lo desaconsejó, lo que no evitó que finalmente utilizara el epígrafe en Los hombres huecos.

También en este poema hay una referencia singular: “Un penique para el viejo Guy Fawkes”. Fawkes fue condenado a muerte y colgado en la horca por intentar volar con explosivos la sede del Parlamento británico en 1605.

El complot se recuerda todos los años en el Reino Unido con hogueras en las que se queman figuras rellenas de paja que representan a Guy Fawkes mientras los niños cantan “Un penique para el viejo Guy Fawkes”.

La imagen de estas figuras rellenas de paja es la que toma el poeta para encarnar a los protagonistas de Los hombres huecos. Pero la interpretación de su relación con el poema más allá de lo obvio excede los límites de un texto como este que sólo pretende recordar la vigencia del poema en su aniversario.

Uno de los versos más citados de la poesía en lengua inglesa

Una última característica a reseñar de Los hombres huecos. Los versos finales son probablemente algunos de los más citados de la poesía en lengua inglesa de todos los tiempos: “Así es como acaba el mundo / no con una explosión, si no con un quejido”.

En 2012 el escritor Mark Forsyth hizo una comprobación buscándo en Google cuántas veces aparecían citados en el buscador versos famosos de la poesía inglesa y este resultó citado más de cinco millones de veces.

En la lista de los cincuenta versos más citados en lengua inglesa que preparó Forsyth el de Eliot quedó el sexto tras Alexander Pope, William Ernest Henley, William Wordsworth (tercer y cuarto puesto) y Robert Frost.


Imagen de portada: Dante y Virgilio en el infierno de los hipócritas, grabado de Gustave Doré. Dominio Público.

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