Hubo representación de Ubú en Cádiz. El “clásico” contemporáneo estrenado por Alfred Jarry en Paris en 1896, el arquetipo del tirano escatológico y grotesco, Ubú, llegó interpretado por Antonio Pagudo y adaptado por la dramaturga madrileña María Folguera.
No es un hecho frecuente en la programación del Gran Teatro Falla de Cádiz ver clásicos contemporáneos, así que la ocasión merecía acercarse a ver la propuesta de Folguera en estos tiempos en los que la realidad ubuesca (Trump, Milei y Netanyahu por ejemplo) supera con creces a la planteada por el dramaturgo francés.
La adaptación de Folguera, sin embargo, se centra en las luchas internas de un partido político por alcanzar el poder, dejando fuera a personajes poderosos como los citados que merecen la puya afilada de una obra teatral, así que me quedé con las ganas de un Ubú que ridiculizara a los modernos tiranos que nos afligen la existencia en estos días.
Mierdra
Circunscrita a los parámetros establecidos por Folguera la obra provocará acidez de estómago a los militantes de los principales partidos políticos, tan dados en España a peleas internas por ocupar sus direcciones. Y no se salva ninguno, o casi ninguno.
Este Ubu respeta la escatología del personaje original, enarbolando como cetro una escobilla de limpiar la taza del water, haciendo a los personajes comer en la tapa de uno y repitiendo de tanto en tanto la palabra “mierdra” que tanta fama ha dado al personaje.
El vestuario les otorga también mucho juego para personificar el carácter grotesco de los seres creados por Jarry y que él mismo dibujó dejándonos de ellos una imagen inolvidable.
Antonio Pagudo encarna a Ubu rey y Cristina Gallego a su reina consorte. Hugo Nieto dirige la obra, en la que también actúan Dani Llull, Eduardo Mayo y Elena Lombao.
Con estos ingredientes debe funcionar una comedia cuyo trasfondo está lleno de crueldad e inhumanidad, pero salvo algunos golpes de gracia, la obra no deja de ser una comedia simpática que en ocasiones se mantiene a flote gracias a los números musicales. Para mi gusto le falta un poco más de mala leche.
Hacer comedia en Cádiz
La mayoría del público, no obstante, aplaudió de pie al final de la representación.
Cádiz no desarrolla una programación teatral regular, pero representar una comedia en esta plaza puede tener miga para cualquier grupo que se presente. La tradición carnavalesca de la ciudad le concede a su sentido del humor un rango de primera categoría, y no es un hecho baladí cuando el público emite su juicio.
Fotografía: © Geraldine Leloutre, cortesía de Fran Ávila producción.
No te pierdas nuestros reportajes y otras sugerencias, suscríbete a la newsletter quincenal 👇🏻

