Bud Powell tocaba el piano y componía música de jazz. Murió con 41 años víctima del alcohol, las drogas y la tuberculosis. Murió en la pobreza, contaba el New York Times el 9 de agosto de 1966, pero no en soledad, porque fue uno de los grandes innovadores de la historia del jazz. Los músicos de su época lo sabían y lo reconocieron como un maestro.
Era cuatro años más joven que Charlie Bird Parker, con quién tuvo una relación de amor-odio que ha quedado registrada por cronistas como Ira Gitler y con quien compartió ese destino trágico que convierte las historias en memorables.
Bird murió antes de cumplir los 35 víctima de una sobredosis. Clint Eastwood, amante del jazz además de actor y director de cine, lo contó, sin restar al espectador un ápice de sordidez, en Bird (1988), un fracaso cinematográfico en taquilla y buenas críticas.
Forest Whitaker, que encarnó a Charlie Parker, ganó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes, y Eastwood el globo de oro en su país como mejor director.
El óscar al mejor actor para Dexter Gordon
Dos años antes, Bertrand Tavernier había rodado una película inspirada en la vida de Bud Powell y el saxofonista Lester Young que tuvo mucho mejor resultado comercial. El largometraje, que recuperó un canal de televisión en España este verano, se llama Alrededor de la medianoche.
Tavernier no llega a la crudeza descriptiva de la que fue capaz Eastwood en unos años ochenta en los que la heroína hacía estragos en las calles del mundo entero. Pero tampoco oculta las dificultades familiares, económicas y de salud física y mental que aquejaron al compositor en sus últimos años de vida, en la década de los sesenta.

Quizá el mayor éxito de la película europea esté en que Tavernier escogió como elenco a un granado grupo de músicos de jazz con el saxofonista Dexter Gordon encarnando el papel principal.
Gordon estuvo nominado al óscar a mejor actor protagonista compitiendo con figuras como Paul Newman, que lo ganó por su papel en El color del dinero.
Cómo actor, buena parte de su éxito interpretativo podría atribuirse a que el saxofonista fue testigo de primera mano de la vida de Bud Powell durante sus años en Francia.
Una película protagonizada por músicos
Las ambientaciones, un tanto acartonadas y arquetípicas, de Alrededor de la medianoche, recuerdan a ratos a Un americano en París de Vicente Minnelli y no han envejecido bien, aunque se soportan porque París siempre fue un mito artístico que lo acepta todo.
Pero el brillo no está en esas ambientaciones sino en los músicos que acompañan a Dexter Gordon, artistas de la talla de Herbie Hancock, Tony Williams, Bobby Hutcherson, Billy Higgings, John McLaughin, Wayne Shorter, Ron Carter o Freddie Hubbard, entre otros.
Es difícil encontrar en la historia del cine una película de ficción que haya reunido a tantos músicos de jazz al mismo tiempo. Las hay, cierto, pero con músicos como protagonistas: High society con Louis Amstrong o el corto Black and Tan con Duke Ellington. No me resisto a citar el papel secundario del compositor Hoagy Charmichael en Tener o no tener.
Insisto, difícil una reunión de talento como la que logró Tavernier en Alrededor de la Medianoche. Fue la mejor banda sonora en la gala de los óscar del año siguiente, en 1987, por delante de trabajos tan recordados como La misión de Ennio Morricone. Herbie Hanckock, el responsable, se llevó el óscar a casa.
Dexter Gordon aprovechó todo el material que se grabó en la filmación y que no se publicó en el disco para sacar al mercado un segundo LP, The other side of round midnight.
Con semejante reunión de músicos habría sido una lástima olvidar estas sesiones en una caja de cartón. Antes de que las sacara otro al mercado años más tarde, ya se encargó él de darle recorrido y lustre mientras el largometraje aún seguía latiendo en los oídos de los aficionados.
El paréntesis francés
Es cierto que había una estrecha relación personal entre él y Bud Powell, pero fue un músico francés, Francis Paudrás, quién más le ayudó en aquellos años parisinos.
Paudras (interpretado por François Cluzet), era un apasionado de la música de Powell, cuidó del pianista norteamericano y consiguió que recuperase en parte la salud, volviera a valerse por sí mismo y grabará nuevos discos.
Paudras contó su experiencia en el libro La danza de los infieles, un testimonio fundamental para la redacción del guión.
Es en aquellos años parisinos, entre 1959 y 1964, cuando Bud Powell participa en la grabación del disco Our man in Paris (1963) de Dexter Gordon. El saxofonista no podría imaginar que veinte años después estaría versionando la vida del compañero con el que grababa este trabajo.
De hecho, no estaba previsto que Powell participase. En la producción original el pianista elegido había sido Kenny Drew. Los temas programados eran composiciones de Gordon que Powell no conocía, así que de común acuerdo decidieron sustituirlos por la lista de standars que finalmente se grabó.
Títulos como Scrapple from the apple, Willow weep for me o A night in Tunisia, a los que se añadieron dos extras maravillosos cuando se reeditó en compact disc: Our love is here to stay y Like someone in love. Es una de las grabaciones maestras que agigantan al sello Blue note.
Tres años después de grabareste disco, Bud Powell falleció en Nueva York.
El origen de un título mítico
Alrededor de la medianoche, ‘Round midnight en inglés, la canción que da título a la película es uno de los temas más famosos de la historia del jazz.

Lo compuso el pianista Thelonious Monk, que fue el primer mentor musical que tuvo Powell y a quién sobrevivió (murió en 1982), aunque no lo suficiente como para ver la película de Tavernier inspirada en la vida de su pupilo.
El sitio web Jazz standards, citando el libro deThomas Fitterling Thelonious Monk: su vida y su música, apunta que Monk compuso la canción con 18 años y que, ante la insistencia de Bud Powell, dejó que la orquesta de Cootie Williams la grabara en 1944.
Luego fue soportando en su carácter indeleble añadiduras y modificaciones de acuerdo con las preferencias de diferentes músicos, aunque su origen innegable es ese estilo del jazz conocido como Bebop que impulsaron muchos de los artistas que he ido citando.
‘Round midnight ha sido versionada por un número incontable de artistas, por el propio Monk en Thelonious himself (1957), una versión intimista y muy personal, o por Miles Davis en ‘Round about midnight (1957), quizá la versión que más haya contribuido a su difusión.
“Tocando en voz alta”
Escuchar a Monk, su creador, interpretarla es casi como juguetear una madeja de hilos de colores: hay que enredarse en ella como un gato y, sin desesperarse, rendirse a la sensación de caos y libertad que proporciona la imposibilidad de concordar ese caudal sonoro con los tópicos, estereotipos y frases hechas de la música mainstream, dígase convencional en castellano.
Orrin Keepnews, fundador de los sellos Riverside y Milestone, escribe las notas que acompañan a la grabación de Thelonious himself:
“El tono general del álbum es reflectivo. Los tempos son relajados y hay una buena cantidad de esa, a veces engañosa sensación, mientras está tocando, de búsqueda de una idea que explorar, el casi inesperado descubrimiento de una nota o frase”.
Para Keepnews parece que Monk está “tocando en voz alta”, haciendo visible en sus notas el pensamiento creativo de ese momento.
Ríos de fusas y semifusas
Todo lo dicho hasta ahora no es más que sugerir esas conexiones, evidentes y no tanto, que hubo entre los músicos de esta época.
Conexiones que han convertido Alrededor de la medianoche en una película que, sin destacar por su historia o por su pulso narrativo, ha sumado en su preparación, en su producción y en sus resultados finales una cantidad ingente de talento musical, de creatividad y de matices que aún hoy la siguen manteniendo como un trabajo memorable.

La cuestión es si la versión más lograda es la de Monk con Charlie Rose, o la de Davis con Coltrane. Molto difficile