Quien se acerque a ver la obra de Marina Gadea debe tener presente que el arte se puede observar de dos maneras: antes de que te lo expliquen y después de que te lo expliquen. Si en ambos casos emociona al espectador, ahí hay algo que trasciende lo común y merece invertir el tiempo en detenerse a contemplar.
Así es la impresión que provoca la obra de esta pintora gaditana, expuesta bajo el título El paisaje sumergido en la Casa de Iberoamérica de Cádiz.
La paleta de azules y las texturas empleadas en estos cuadros me recuerdan, desde la primera vez que los ví, los juegos infantiles de los que disfrutábamos siendo niños en los largos veranos gaditanos de castillos de arena y efímeras murallas anti-pleamares.
Esa es mi primera impresión, la emoción de un espectador que se ha criado junto al mar de Cádiz –como es el caso de la autora– y ha visto en sus juegos las ondulaciones del fondo, descubiertas al vaciar la marea, o el diferente grosor y color de los granos de arena salpicando la orilla.
Ciencia y arte atraen mucho público
Luego, cuando te dicen que la inspiración de estas obras de arte está en la geología marina, en las observaciones científicas, en la batimetría de los territorios sumergidos, la fascinación infantil del recuerdo se convierte en fascinación adulta en el presente.
La ciencia, para quienes somos legos en ella como es mi caso, posee para nosotros la enigmática aura de lo mágico, porque en nuestra ignorancia somos incapaces de comprender plenamente lo que el científico observa y explica con la facilidad y el rigor que le proporciona el conocimiento.
Por este motivo las obras de El paisaje sumergido de Marina Gadea gustarán tanto a los legos como yo que nos dejamos encantar por la ensoñación, la magia o los recuerdos, como a los geólogos marinos que verán en ellas la expresión más intuitiva de su trabajo científico.
Prueba de esa atracción fue la conferencia que la artista ofreció la semana pasada junto al investigador en geología marina del CSIC Luis Miguel Fernández-Salas. Lleno. Hasta el punto de que hubo que recurrir a sillas adicionales para dar asiento a tanta gente.
El fondo marino como lienzo
Fernández-Salas explicaba aquella tarde que aunque “la creatividad forma parte de ambos mundos, el de la ciencia y el del arte”, los científicos como él se ven limitados por su obligación de atenerse a los datos. En todo caso, “la emoción es el motor que impulsa a ambos” haciendo de arte y ciencia “formas complementarias de explicar el mundo”.
El investigador habló en ese encuentro de la dinámica del fondo marino de Cádiz y de cómo el arte puede reflejar ese movimiento con sus propios medios de expresión. Para él, que trabaja en el Instituto Oceanográfico, “la ecosonda es como nuestro pincel” y “el fondo sería como nuestro lienzo”.
En esos datos científicos se inspira Gadea para crear sus obras de arte.
“Esta exposición surge de mi fascinación por Cádiz y la especial relación que tiene Cádiz con el océano, esa identidad oceánica que los que vivimos aquí sentimos; se trata de sacar a la luz el paisaje sumergido que tenemos frente a nosotros y hacer visible lo invisible”, afirma la pintora.
El paisaje invisible
Le pregunto si un buzo vería bajo el mar lo que vemos en sus cuadros y la explicación sirve de indicativo sobre la originalidad de su propuesta: “El paisaje sumergido que sacamos a la luz está a mucha profundidad, más de mil doscientos metros, y son esas montañas, esos relieves y volcanes submarinos que un buceador no podría ver”.
La exposición está comisariada por Cecilia González Godino. Ella y la artista gaditana se conocieron en la feria madrileña ARCO en 2024: “Nos dimos cuenta de que compartiamos intereses, como la fascinación por el paisaje, sobre todo el paisaje que no es visible, el que va más allá de lo superficial”, comenta Godino.
“Me interesó mucho de su trabajo la forma en que su pintura cuestiona la representación moderna del paisaje”.
Exposición El paisaje sumergido. Marina Gadea.
Casa de Iberoamérica. Sala Zitman. Hasta el 26 de abril
Calle Concepción Arenal, s/n.
Horarios: Lunes a viernes de 10:00 a 14:00 h. y de 17:00 a 20:00 h.
Sábados de 10:00 a 13:00 h. Festivos cerrado.
