Saltar al contenido

Hay Cádiz, ciudad de libros

Imagen de una librería del ñpueblo de Hay

Un deseo quijotesco: organizar un Hay Cádiz, ciudad de los libros.

Decía el sabio Emilio Lledó que “pensar es una forma, la más delicada y sutil, de ver”, de lo que deduzco que pensar en los libros es también una forma de verlos. Y viceversa.

Hay quien mira una pila de libros y ve tedio, deber u obligación; hay quien ve dinero, negocio o miseria; otros ven en ellos sueños cumplidos, deseos inalcanzables e incluso la realización de un amor imposible. Yo veo un Hay Cádiz, ciudad de los libros.

El alcalde, Bruno García, ve en los libros la posibilidad de construir una ciudad de libro. Y piensa que su propuesta podrían pensarla como quijotesca, es decir que sospecha/adivina/se teme que los gaditanos no van a creer que sea posible cumplir los objetivos que persigue.

Quijotesco, según el DRAE, significa, entre otras acepciones, “Propio o característico de Don Quijote de la Mancha o de cualquier quijote”. Seguidamente, si uno mira qué significa la palabra quijote, la academia nos informa que es un “hombre que antepone sus ideales a su conveniencia y obra desinteresada y comprometidamente en defensa de causas que considera justas, sin conseguirlo”.

Dicho de otro modo, el alcalde, el Ayuntamiento, pondrá en marcha eso de “Cádiz, ciudad del libro” con el idealismo quijotesco por bandera mientras los mirones verán cómo se estrella contra los molinos de viento. O tal vez no.

Lo que hay y las mijitas que quedan

Poco le queda ya a Cádiz más que embarcarse en propuestas quijotescas (la de Hay Cádiz lo es): Málaga le ha comido la tostada en el cine y las artes visuales con un Festival de referencia para el cine español y museos como el Thyssen o el Picasso entre otros.

Almería cuenta con un recién inaugurado museo de arte realista contemporáneo con el respaldo del mismísimo Antonio López y es sede desde hace años del Centro Andaluz de la Fotografía.

Córdoba, cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad al igual que la ciudad califal de Medina Azahara, ofrece dos festivales internacionales de renombre como el de la Guitarra o Cosmopoética, además del C3A Centro de Creación Contemporánea de Andalucía.

Granada y Sevilla no tienen competidor en patrimonio monumental (también ambas en el catálogo de la UNESCO), contando además la primera con referentes culturales de carácter internacional en memoria de Lorca y de Falla, y Sevilla focos culturales de referencia como el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, entre otros muchos espacios.

Jaén ha apostado por acoger y difundir el legado de Miguel Hernández en Quesada, localidad natal del maravilloso pintor Rafael Zabaleta y además cuenta con dos lugares monumentales que son Patrimonio de la Humanidad como Úbeda y Baeza.

En materia de Cultura a Huelva le queda el Festival de Cine Iberoamericano, que cumple 50 años este 2024, y a Cádiz el Festival Iberoamericano de Teatro, por citar algún evento de cierta relevancia y enjundia, más allá de lo puramente comercial, en ambas ciudades.

En Huelva, la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez no tiene, en mi opinión, la repercusión cultural que debería tener un lugar dedicado a la memoria de un Premio Nobel de Literatura, y solo dos andaluces han sido galardonados con él en sus más de cien años de historia.

Y en Cádiz, ciñéndome solo a la ciudad, es heroica la actividad que mantienen centros culturales como la Fundación Carlos Edmundo de Ory, la Asociación de Amigos Fernando Quiñones o la Asociación Qultura. Y las librerías que resisten y las bibliotecas y los espacios dedicados al arte.

Esto en lo que se refiere al ámbito geográfico andaluz. En el aspecto temático, también Málaga está empezando a comerse la tostada de los grandes eventos relacionados con el libro, pues este año ya ha celebrado la tercera edición del Festival Literario de América y Europa “Escribidores” impulsado por la Cátedra Vargas Llosa y que tiene ambición internacional. Y a Sevilla también le atrae el Hay Festival.

Imagen del alcalde de Cádiz, Bruno García con otras autoridades
El alcalde de Cádiz, Bruno García, junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun (ambos a la izquierda). Foto: Diputación de Cádiz

El modelo Hay

Hay-on-Wye es un pueblo galés de apenas 1.600 habitantes que apostó por el libro por pura convicción. Conocida desde 1970 como la ciudad de los libros, ya entonces tenía en sus calles dos decenas de librerías a pesar de que su población no supera a la de pequeños pueblos de Cádiz como Algar o El Gastor. Su apuesta la convirtió en destino ineludible de los bibliófilos de todo el país.

Esto fue mucho antes de que se creara en 1988 el Hay Festival de las Letras y las Artes, que el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton definió como “El Woodstock de la mente” y que alberga cada año, durante diez días, uno de los eventos literarios más destacados del Reino Unido.

De hecho Hay (que es el nombre del pueblo) se ha convertido en una marca de prestigio global que organiza festivales similares en más de media docena de países, entre ellos en España (Segovia) o en Arequipa (Perú), que el año que viene acogerá el X Congreso Internacional de la Lengua Española, relevo del celebrado en Cádiz hace un año.

Cádiz podría apostar por este modelo, co-organizar un Hay Festival en la ciudad y alrededor de este banderín de enganche hacer crecer esa idea de Cádiz, ciudad del Libro.

No es nada fácil, claro. Como dijo Don Quijote a su escudero: “Advertid, hermano Sancho, que esta aventura y las a esta semejantes no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas, en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza o una oreja menos”.

Más allá de su incuestionable protagonismo carnavalero, Cádiz está ciertamente en la encrucijada de definir si quiere desempeñar algún papel en el espacio de la cultura o limitarse a ser puerto de cruceros y destino de bañistas.


PS: El éxito de una marca, o de una idea, es producto de la perseverancia, o de la fe si se prefiere el término, y lleva implícita una apuesta a largo plazo, en el caso de Hay-on-Wye más de medio siglo de creer en los libros. Ese es un verdadero ejemplo de espíritu quijotesco, pero con final feliz.

Y un dato a tener en cuenta: Jerez aspira a ser Capital europea de la Cultura en 2031, para lo que en los próximos años va a necesitar una importante inyección de dinero en materia de cultura de todas las administraciones públicas y patrocinadores privados.

Si te gustó, comparte en redes; si te resulta útil, resume con la IA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

feather logo
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles. Puede consultar la política de privacidad del sitio aquí