Saltar al contenido

Alvaro Mutis, soñador de navíos

Imagen de Alvaro Mutis, Soñador de navíos

El 25 de agosto de 1923 nació en Bogotá (Colombia) el escritor Alvaro Mutis, soñador de navíos. Hace cien años, pues. Se definía a sí mismo como “occidental, católico y monárquico” y, aunque nunca vivió en una ciudad costera (su nostalgia en el mundo era la finca cafetera Coello de su infancia y adolescencia), el mar y los barcos fueron parte esencial de su obra.

“Estaba fascinado por los barcos, cuando visitábamos algún país siempre buscaba hacer una parada en algún puerto y pasaba un buen rato mirándolos en silencio”, destacó su viuda Carmen Miracle en un reportaje publicado por El País sobre la biblioteca colombiana del autor.

Descendiente lejano del botánico gaditano José Celestino Mutis, el escritor casi que nació por segunda vez en Cádiz en 2002, cuando fue nombrado Hijo Adoptivo por la Diputación provincial, apenas un año después de recibir el Premio Cervantes.

En realidad Álvaro Mutis había sido adoptado un año antes, en 2001, pero se negó a venir a recoger la distinción como señal de protesta por las dificultades que tenían entonces los colombianos para emigrar legalmente a España.

Estuvieron en el acto escritores como José Manuel Caballero Bonald, en primera fila junto con una plétora de autoridades políticas, incluido el ex presidente del Gobierno Felipe González.

Antepasados libreros en Cádiz

Aquel 2001 la Revista Atlántica de Poesía, dirigida por el poeta gaditano José Ramón Ripoll, le dedicó un número monográfico. Ripoll, y también José Manuel Caballero Bonald, ya habían destacado las nítidas razones por las que era necesario leer la poesía de Álvaro Mutis.

Unos años antes, el escritor colombiano protagonizó un capítulo de la serie documental La vuelta a Cádiz en 80 mundos, dirigida por Fernando Santiago, con guión de Juan José Téllez y música de Chano Domínguez, sobre el insigne botánico, hijo de libreros según relató el autor.

Para que nadie intente desheredarme

También él, como paisano, se reconoció aquellos años en las calles de la ciudad. En el poema Cádiz cuenta:

y digo Cádiz para poner en regla mi vigilia
para que nada ni nadie intente en vano
desheredarme una vez más de lo que ha sido
«el reino que estaba para mí».”

Maqroll fue su más célebre personaje, no solo en sus poemas, sino también en una serie de siete novelas que se reeditan ahora con motivo de su centenario.

Las Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero son casi novelas de aventuras, pero no esas aventuras hipervitaminadas del cine. Son historias en las que se adivina la melancolía y la soledad de su protagonista, su triste final, tan lejos del mito del aventurero convencional, tan distinto y a la vez tan parecido al de Humphrey Bogart como patrón de La reina de África.

Historias pobladas de amores imposibles (La última escala del Tramp Steamer) o de amistad (Abdul Bashur, soñador de navíos) que se leen de un tirón y merece la pena resaltar. El centenario ha abierto esa puerta de nuevo.

Cien años de soledad

Entre los numerosos artículos publicados estos días en los medios de comunicación en su recuerdo cabe señalar los que le dedica la Fundación Gabriel García Márquez. Gabo y él fueron íntimos, hasta el punto de que el Premio Nobel le consultaba a menudo sobre sus novelas.

Por ejemplo, a propósito de Cien años de soledad. Escribe el periodista Orlando Oliveros:

Imagen de Alvaro Mutis en RevistaAtlantica de poesía

“Todo el trabajo poético que me hizo Álvaro Mutis es invaluable”, le contó Gabo a Elena Poniatowska en una entrevista de 1973. Sobre los aportes de Mutis, Carlos Monsiváis, Juan García Ponce, Juan Vicente Melo y Jomí García Ascot, también agregó: “Ahora me doy cuenta de verdad que todos ellos estaban trabajando en Cien años de soledad, y no sólo no lo sabían entonces, sino que tengo la impresión de que no lo saben todavía”.

Ambos escritores murieron el mismo año, en 2013, como si el destino quisiera subrayar los vínculos que les uníeron.

Un poema

Vínculos que también tuvo el escritor colombiano con Cádiz y que forman parte ya de la memoria de la ciudad. La profesora Ana Sofía Pérez-Bustamante tituló su discurso de ingreso en la Real Academia Hiapano-Americana de Ciencias, Artes y Letras de Cádiz, dedicado a los poemas y poetas que reflejaron Cádiz en sus obras, con el verso de Rubén Darío que remata el poema Cádiz que escribió el colombiano.

Cuenta la profesora en este discurso que “el tardío impulso de Mutis de conocer su ciudad de origen, algo que había ido posponiendo, convencido de que no había llegado el momento” se despertó cuando la académica María Paz Martín Ferrero comenzó a cartearse con él a propósito de su antepasado botánico.

Y algo más habrá quedado en el aire callejero de la ciudad: unas pocas imágenes curtidas por el sol común, algunos buenos recuerdos de sus amigos y lectores, y no es descartable que también el espíritu errante de sus barcos.

Tú dirás

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.