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Bill Gates by UN Photo Jean-Marc Ferré

La conspiranoia como pensamiento fallido

“El pensamiento conspiranóico” es un entretenido ensayo del periodista Noel Ceballos sobre las teorías de la conspiración desde la antigüedad hasta hoy. Tras leerlo no puedo menos que reafirmar mi idea de que la conspiranoia es un método de pensamiento fallido, una forma insana, en el sentido anglosajón, de interpretar el mundo.

El autor, en las páginas finales, equipara el razonamiento conspiranóico a “un virus para la mente” que se ha infiltrado en la realidad cotidiana. De hecho, hay estudios que lo han demostrado estadísticamente.

Y admite que, conforme los hechos que analiza se acercan al presente, se hace más difícil tratarlos sin caer siquiera en la mera sospecha de que, en efecto, pudiera existir una conspiración que los explicara.

Ceballos reclama tiempo, es decir, pospone a nuestros paisanos del futuro una interpretación más precisa de los hechos sospechosos, a cuando haya datos suficientes e incontrovertibles que descarten —o confirmen— la existencia o no de un complot. Qué remedio.

Mentes perturbadas

La misma palabra “conspiranoia” es un vocablo relativamente nuevo que surge de la mezcla de “conspiración” y “paranoia”.

Según el diccionario de la academia, la paranoia es una “perturbación mental” fijada en una idea que, en este caso, sería la existencía de una conspiración, responsabilidad de un ente superior y todopoderoso, allá donde los datos no son suficientes para explicar un suceso concreto. Y si son suficientes, tampoco importa, el conspiranóico es un ser de ideas fijas.

“La conspiranoia es, en esencia, la capacidad para construir un relato convincente a partir de hechos dispersos”, afirma Ceballos.

La historia, nos muestra el periodista en el libro, está sembrada de supuestas conspiraciones secretas para gobernar el mundo que él va diseccionando con ironía hasta componer un fresco bastante divertido de hasta dónde es capaz de llegar la idiotez humana.

Carlomagno fue un invento

A destacar del siglo XIX el antisemitismo extendido por Europa y Estados Unidos como una peste esparcida por un panfleto titulado “Protocolos de los sabios de Sión”.

O el temor a los “illuminati” y las sociedades secretas como la masonería porque estarían manejando el mundo por encima de gobiernos e instituciones.

La conspiranoia como pensamiento fallido

Donde más se detiene Ceballos es la mentalidad paranóica de ciertos sectores de la sociedad estadounidense.

Relata asuntos que tuvieron consecuencias hilarantes como el supuesto accidente aéreo de un ovni en Roswell, las sospechas que suscita la zona militar clasificada conocida como Area 51 o, más recientemente, los defensores de la idea de que la tierra es plana.

De todas las teorías conspiranóicas que enumera mi favorita es la “hipótesis del tiempo fantasma”. Según esta, se han sumado a los libros de historia 300 años que, en realidad, no existieron y se habrían añadido sucesos y personajes que fueron pura ficción, por ejemplo el emperador Carlomagno. Tal cual.

Pero como reconoce el mismo autor, es más fácil desmontar las conspiranoias del pasado que las del presente. Pueden ser nacionales, como las surgidas tras el golpe de estado del 23-F o la supuesta utilización de mendigos para experimentos médicos por el CESID.

O internacionales, Bill Gates y Georges Soros como máximos exponentes de cualquier alucinada imagen del supervillano dispuesto a controlar el mundo.

También cita como sucesos predilectos para cultivar la mente conspiranóica varios magnicidios ocurridos a lo largo de la historia, con el asesinato de John Fitzgerald Kennedy como el mayor generador de teorías conspiranóicas de la época moderna.

Uno de los aspectos más interesantes del ensayo de Ceballos es su propuesta de que estas teorías forman una subcultura o contracultura popular.

Portada del libro El pensamiento conspiranoico

Lo sean o no, es muy facil encontrar en la industria cultural estadounidense películas o series cuyo argumento gira en torno a supuestas conspiraciones o planes secretos para dominar el mundo.

Esto es válido como materia de ficción. Julio Verne escribió una de sus novelas sobre la posibilidad de que el planeta tierra estuviera hueco, pero la ciencia desmostró que no era posible.

Ficción y ciencia son dos terrenos opuestos, y la conspiranoia es más compatible con la primera que con la segunda.

¿El medio media?

He echado en falta, aunque quizá ese no era el objeto de este ensayo, una posición más crítica del autor al hecho de que hay medios de comunicación que contribuyen al fenómeno conspiranóico con métodos de trabajo que no se ajustan al código deontológico de la profesión.

Es necesario decir, como hace el autor, que Donald Trump es uno de los paradigmas recientes de cómo la difusión de información falsa y teorías conspiratorias afecta directamente a las instituciones que dan forma a la democracia. Es difícil olvidar el asalto al Capitolio en enero de 2021.

Pero también habría que señalar a los medios que contribuyeron a ello y a los periodistas que, en estos espacios informativos, prefieren dar pábulo a las mentiras de un perturbado en vez de hacer una aproximación a la verdad.

Imagen del asalto al capitolio de EEUU
Imagen del asalto al capitolio de EEUU de Tyler Merbler (cc by-sa)

No obstante, es de agradecer que Ceballos defina claramente uno de los mecanismos por los que el pensamiento conspiranóico trata de desacreditar el buen trabajo periodístico: “…cualquier medida tomada en pos del rigor informativo será contemplada como un flagrante intento de censura”.

Pero por mucho que les pese a los conspiranóicos, desmentir una información falsa no es censura, es una obligación profesional, la misma que tiene, por ejemplo un médico de prescribir el tratamiento adecuado a cada patología. Aunque haya gente que ni siquiera confíe en eso.

La magia como solución

En resumen, “El pensamiento conspiranóico” es un ensayo entretenido, a menudo divertido, que contribuye a divulgar la idea de que el pensamiento conspiranóico se sustenta casi siempre en hechos falsos o inventados o que no tienen ninguna conexión lógica entre sí.

Este método de pensar el mundo, como resume su editorial, viene a ser “una fórmula mágica con la que reordenar la cacofonía informativa cotidiana hasta dar con una narración satisfactoria”. Y ya pueden imaginar ustedes qué cerca está la magia de la realidad.

Además es un libro plagado de buenas referencias cinematográficas, arte al que su autor dedica buena parte de su tiempo y que ha sido el escenario principal, como demuestra en estas páginas, de la conspiranoia moderna en la ficción.

El pensamiento conspiranóico. Noel Ceballos.
Arpa editores. 2021.

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