Periodismo a fuego lento

“¿Confías en el periodismo, en general?” pregunta el periodista italiano Alberto Puliafito a una joven con aspecto de estudiante universitaria. La joven sonríe, medio mirando a otro lado, medio mirando al reportero, un poco azorada de recibir una pregunta directa tan complicada, antes de contestar: “Me gustaría”. En esta pregunta y en esta simple respuesta se condensa el problema de credibilidad que padece hoy día el periodismo. El deseo —la necesidad— de la ciudadanía de un periodismo en el que confiar y que está permitiendo la aparición de medios de información alternativos.

La escena forma parte del documental Slow news, dirigido por Puliafito. Es un retrato afilado de la profesión, aunque abierto a la esperanza. Aquí los periodistas no son héroes que se dejan la vida en la guerra, ni personajes que se codean con el poder político o económico. Son periodistas que cobran cinco euros por artículo, que pueden ser despedidos si las noticias que publican no tienen suficiente número de clics por parte de los lectores, que no tienen tiempo para reflexionar mínimamente sobre lo que escriben, ni por supuesto, documentar o contextualizar adecuadamente una historia.
Uno de los periodistas entrevistados cuenta que escribe diariamente entre 15 y 2o noticias diferentes. Al final del día, agotado “no recordaba lo que había sucedido por la mañana”, afirma.

Slow news se aleja del estereotipo y del perfil que la industria del cine difunde sobre la imagen de este oficio. Nada que ver, por ejemplo, con el último y espectacular largometraje producido por Hollywood. Me refiero a Los archivos del Pentágono, ambientada en 1971 y protagonizada por Meryl Streep y Tom Hanks, que encarnan a dos mitos del periodismo estadounidense, Katherine Graham y Ben Bradlee, editora y director del Washington Post.

Hace cincuenta años la mayoría de las presiones que recibían los periodistas venían de fuera del medio en el que trabajaban, de políticos o personas poderosas que pretendían que se mantuviera oculto algo que la sociedad debería conocer y que los reporteros se afanaban por desvelar y contar. Hoy, buena parte de las presiones vienen de dentro, y ningún editor, o la mayoría, aspira siquiera a parecerse a Katherine Graham.
Sin embargo, viendo este documental el espectador puede comprobar gracias a los testimonios que se recogen en él que los periodistas siguen queriendo trabajar más o menos de esa manera, quiero decir con el suficiente tiempo para preparar las historias, para deslevar lo que alguien pretende mantener oculto, para ofrecer a los lectores —a los votantes— una información en la que el público, la sociedad, pueda confiar.

1.300 millones de sitios web

La irrupción de internet y el nacimiento de los medios digitales y de las redes sociales han cambiado el modo en el que se consumen las noticias y, al mismo tiempo, el modo en el que se escriben. Circula entre los profesionales y entre la audiencia, y con más insistencia desde que padecemos la pandemia del covid-19, el término infodemia (epidemia de información, una definición que es toda una carga de profundidad) para describir el ecosistema informativo en el que habitamos.

La necesidad de obtener un elevado número de visitas a los sitios web para atraer anunciantes ha llevado a los medios a publicar diariamente tal número de informaciones que algunos periodistas se han quejado de la imposibilidad de mantener un control de calidad de lo que se publica. Además, las empresas que pagan por promocionar sus productos, pueden elegir entre una creciente variedad de sitios, no solo periodisticos, donde poner sus anuncios.

Internet ha sido hasta ahora un universo en expansión. En 2020 existían 1.300 millones de sitios web en el mundo, aunque de ellos solo 189 millones activos. Y 189 millones de sitios web es mucho espacio publicitario libre, que además puede segmentarse fácilmente. ¿Y qué ocurre cuando en la economía abunda un producto? Que este es más barato. Veinte años antes, sin embargo, solo existian en el mundo 17’1 millones de sitios web, cien veces menos que hoy. Y ya era una cifra monumental.

¿Calidad o cantidad?

En este marco, lo que define la manera de trabajar hoy en día de los periodistas son dos características, la cantidad y la velocidad, según explicó Puliafito en la asamblea internacional sobre periodismo freelance celebrada online en junio y organizada por el European Journalism Centre, una organización internacional sin ánimo de lucro que presta apoyo a los periodistas a través de diferentes programas e iniciativas.

“Es casi imposible competir en cantidad
y velocidad en un panorama en el que cualquiera
puede producir y distribuir contenido.
Perderás la batalla”.

Alberto puliafito

“La cuestión es que esto ha sido una elección [de los medios], no es obligatorio”, añade (pueden oír su intervención en la FJA en youtube)..

Cualquier lector que siga la información diaria de un medio generalista a través de un agregador (un lector de rss) comprobará que no publica al día menos de 150 noticias diferentes.

¿Por qué este modo de trabajar? El periodista italiano apunta varias razones, económicas, por ejemplo, o la propia idiosincrasia del periodista, históricamente entrenado para dar la noticia antes que la competencia. Pero claro, no es lo mismo dar la noticia primero cuando se publica cada 24 horas (el ciclo de vida normal de un periódico de papel) que cuando se publica cada 24 minutos, por poner una pauta a la velocidad de actualización de contenidos de cualquier medio digital hoy día.

La paradoja es que a mayor número de contenidos, son necesarios más clics para obtener los mismos ingresos, en una espiral sin fin que empeora la elaboración de noticias y los resultados. Y puntualiza: “en este escenario es la calidad del periodismo quien paga el precio”.

Y la democracia. Sirva como ejemplo que el debate político necesita hacer declaraciones cada vez más llamativas para atraer la atención de un publico hipersaturado de información. La consecuencia más evidente es la polarización del discurso político, de la que tanto nos quejamos los periodistas, a pesar de que también nuestra manera de trabajar —añade— contribuye a ella.

Un inciso: El documental pone el foco principalmente en los medios digitales, donde esta dinámica es muy clara, al menos para los profesionales. La radio y la televisión, al tener un espacio temporal limitado para sus emisiones (informativos, telediarios), no están tan claramente inmersos en esta forma de trabajar, aunque un análisis específico debería exponer cómo se están viendo afectados por el enrarecimientro del clima político, por ejemplo. O qué papel, en términos positivos, pueden jugar en este escenario.

Creo que no me equivoco al afirmar que la mayoría de los periodistas no comparte el rumbo que está siguiendo la profesión, y no solo porque sean peores las condiciones materiales del ejercicio profesional, sino porque nos les gusta hacer mal su trabajo. Todos nos preguntamos lo mismo, ¿es sostenible este modo de trabajar, de informar?

Peter Laufer

“Slow news”, en español “Noticias lentas”, es el título de un libro/manifiesto que escribió y publicó en 2014 el periodista y profesor de la Universidad de Oregón Peter Laufer. La suya es una de las voces más destacadas de entre las que intervienen en el documental, junto a otros profesionales como la ex directora de la BBC Helen Boaden, el presidente y CEO de The New York Times Company, Mark Thompson o la profesora de periodismo de la Universidad Long Island de Nueva York Jennifer Rauch, autora del libro “Slow media”.


Por supuesto intervienen esos periodistas que han creído que hay alternativas a la actual crisis del periodismo y que es posible informar de otra manera. Estos periodistas han lanzado en sus respectivos países medios de comunicación digitales que podrían encuadrarse bajo el concepto de “Slow journalism” o “Slow media”; periodistas como la directora de Zetland, Lea Korsgaard, el editor de Delayed gratification, Matthew Lee y Rob Orchard, su director, el director de Internazionale, Giovanni de Mauro, la fundadora de Valigia Blu, Arianna Ciccone, o la directora de Flow, Irene Smit, entre otras responsables de iniciativas similares que están surgiendo en Europa y Estados Unidos.
Muchos proyectos diferentes, en diferentes lugares del planeta, que han nacido con la misma inquietud y que ahora empiezan a conocerse y encontrarse, explica Peter Laufer.

El valor del tiempo

“El periodismo es un trabajo que necesita tiempo, espacio, colaboración, razonamiento, dinero”, señala Puliafito cuando defiende el concepto de “slow news” aunque admite que es solo una alternativa entre otras muchas posibles.

El sociólogo Frederic Martel, por ejemplo, considera que ambos modelos de periodismo, uno más lento y reflexivo y otro basado en la inmediatez y en la velocidad “no tienen por qué ser incompatibles”.
¿Es realmente el “slow journalism” un modelo nuevo o más bien trata de recuperar la identidad original del reporterismo tradicional?

Imagen de medios de información alternativos
Ilustración: Molly Fuller Abbott (cc by-sa 4.0)

Cronistas

Hagamos un paréntesis. El reportaje y la crónica han sido géneros fundamentales del oficio en la historia del periodismo. Alma Guillermoprieto era reportera habitual de Newsweek, Gay Talesse, Norman Mailer o Tom Wolfe en Esquire, John Hersey, Janet Malcom o Jon Lee Anderson en The New Yorker. Son algunos ejemplos de cómo el trabajo bien hecho, con calma y reflexión, han sido una seña de identidad del periodismo escrito en Estados Unidos.

Lo mismo se puede decir de la nómina de cronistas latinoamericanos empezando por Gabriel García Márquez —la fundación que lleva su nombre, anteriormente FNPI, se dedica a fomentar este tipo de trabajo periodístico reposado, bien fundamentado y bien escrito, Tomás Eloy Martínez, Alberto Salcedo Ramos, Manu Leguineche, Leila Guerriero o Martín Caparrós, por citar solo algunos nombres de ambos lados del Atlántico.

Ahora que hay más espacio que nunca en los sitios web, cuando ha desaparecido la frontera material de la paginación, ¿Ya no hay sitio para estas historias en los medios escritos?. Sí, la hay, medios que han nacido con el desarrollo de internet en España como JotDown, por ejemplo, están peleando ese terreno en el campo del periodismo cultural. Pero no es el único modelo. Hay información útil y especializada contra los bulos en Maldita o sobre política y administración en Civio, por citar dos ejemplos exitosos, aunque no sean medios generalistas sino especializados en información útil para la ciudadanía.

«Si no quieres que un robot te reemplace,

no escribas como un robot»

logan molen

Es en estos nuevos modelos que aparecen en el documental en los que está la diferencia, aunque mantengan características y rasgos del periodismo de siempre. Y las diferencias son, en algún caso, radicales: Tiempo ante todo, para preparar el contenido y para poder leerlo con calma y reflexionar sobre él (es decir, una audiencia exigente con lo que lee, aunque cuantitativamente sean menos lectores. El concepto de «audiencia exigente» lo explica maravillosamente bien Katherine Graham en la película citada anteriormente). Diálogo con la audiencia para estar atento a lo que le preocupa o le pueda ser útil. La tecnología como una herramienta más, no como la solución mágica a la crisis del periodismo.

Esta forma de informar es incompatible con los anuncios, por lo que necesita financiarse por otras vías.
Todas estas ideas las resume Puliafito en un concepto que propone un rumbo diferente y unos modos distintos de informar y de informarse: “Menos es más”.

Que el sistema de elaboración de informaciones al que el periodismo se está viendo arrastrado puede realizarlo perfectamente un robot o un programa informático ha sido ya probado con éxito. ¿Y entonces? ¿Ya no serán necesarios los periodistas?

Logan Molen, periodista y editor con más de veinte años de experiencia en los medios de comunicación de Estados Unidos, afirma con rotundidad: “si no quieres que un robot te reemplace, no escribas como un robot”.

El documental está disponible bajo demanda en la plataforma Vimeo con subtítulos en francés, español e italiano 👉 Slow news
Pueden encontrar más información en 👉 su sitio web oficial.

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